Ella estaba empacando su equipaje, buscando aquí y allá cosas que debía llevarse y que siempre recordaba a última hora, hurgando en el closet entre zarcillos dispares que por alguna tonta y misteriosa razón nunca desechó. Una carpeta morada se asomaba en el fondo de una de las gavetas, en un instante olvidó lo que tan insistentemente buscaba, sacó la carpeta de su encierro, se tendió en la cama entre ropa que todavía no había decidido empacar, y se dedicó a leer una a una cada carta que contenía la carpeta, olvidando que debía terminar de empacar pronto.
Era uno de esos preciados tesoros que solo encontramos cuando no los buscamos; las cartas estaban ya esparcidas cuidadosamente sobre la cama, todavía tenían las marcas de los doblajes que recordaban los sobres en que alguna vez estuvieron, se desprendía de ellas un aroma inconfundible a tiempo y a encierro; las letras, ya en algunas difíciles de leer, acuciaban las repetidas veces que unas manos las sacaron de su olvido. Con cada carta el sentimiento que la embargaba era tan familiar, tan cercano…. Iban y venían en su cabeza constantes recuerdos de su niñez….Ella de niña sentada junto a su padre en un ornamentado banco de la plaza de su ciudad natal; rodeada de palomas, flores, pequeños arbustos y viejos disfrutando del sol de la mañana; ella saboreando los deliciosos churros que vendían recién hechos en la esquina de la plaza, mientras su padre disimuladamente le robaba de la bolsa de papel esos pequeños tesoros azucarados mientras pretendía leer el periódico de la mañana.
O en aquella ocasión durante uno de sus paseos mañaneros: entraron a curiosear en la catedral de la ciudad y por un descuido, distraída por las filas de pequeñas velitas que parecían suspendidas frente a las esculturas de desconocidos santos, ella descubrió horrorizada, que la mano que sostenía la suya era la de un de extraño que la miraba con ojos de ternura y con una risa contenida. Ella con un ataque de pánico miraba desesperadamente a su alrededor, hasta que -escondido detrás de una columna- encontró el rostro de su padre que sonreía al ver que, aliviada, ella corría hacia él y tomaba fuerte su mano todavía confundida pero a sintiéndose a salvo….
La pequeña y desgastada escritura que tanto conocía se deslizaba frente a sus ojos…. Esas frases que había releído una y otra vez en tantas ocasiones…
“Querida Princesa: Alguna vez te dije que fuiste producto de un momento de amor intenso y llegaste al mundo porque tu madre y yo deseábamos tu presencia. Pasábamos, como muchas veces y como ahora, momentos muy difíciles, tu concepción facilitaba las cosas, parece que solucionaba todas nuestras dificultades; eras una diosa, pequeña diosa que nos embargaba de felicidad. Cuando llegué a medianoche al hospital y las enfermeras me enseñaron las huellas de tus pies muy pequeñitos, el corazón se me aceleró y besé ese papel, me invadió una sensación de ternura, de amor, de felicidad. Pensar que desde esa fecha te has convertido en una mujer tan grande que no cabes en mis brazos como antes, que ya tienes una vida, un presente y un futuro que tu dispones, dueña de tu empresa, que es tu propia vida, tu patrimonio y quizás el de tus hijos. Te recuerdo tan pequeñita y ahora tan grandota y no termino de adaptarme a esta nueva situación. Eras mi muñequita, mi niña, mi consentida y ahora eres dueña de tu vida y de repente siento temor de que mi conducta, o bien mis errores te alejen de mi. Quizás no he sido el mejor padre del mundo ni de la historia pero de lo que si puedes estar segura es de mi amor por ti, sin condiciones, sin complejos, de verdad, en cualquier situación que te encuentres, hoy y mañana siempre mi corazón estará abierto y dispuesto a recibirte. Y no habrá preguntas si no las quieres. Yo seré siempre un refugio de tus alegrías, de tus tristezas, de tus despechos, y de todo lo que tú quieras o no quieras. Hoy no quiero exigirte nada como otras veces, solo quiero gritarte que te amo, que te adoro, y que tu padre nunca te abandonará, hasta el fin de mis días cada vez que respire será para ti…. Tu papá…”
Ella guardo las cartas y paso las horas y los días siguientes acompañada de recuerdos… y frases escritas….
Uno entre todos; era su preferido:
….. En la playa… ella construía castillos de arena como muchos niños, y su papá se preparaba para una de esas excursiones acuáticas y misteriosas que él hacía cada vez que se iban a vacacionar al mar, ella cada vez rogaba acompañarlo, él nadaba mar adentro y volvía horas después rejuvenecido y feliz… Esa vez, solo esa vez, el accedió llevarla: la puso en su espalda y comenzó a nadar… ella colgada de su cuello, veía hacia atrás la playa alejarse cada vez más…. Y a pesar de que solo de adulta aprendió a nadar, ese día se sintió segura. Recuerda vagamente, una blanca y pequeñísima isla llena de cangrejos también pequeños y blancos en donde solo cabían ella y su papá…
….Estaba ahora ella sentada en un ornamentado blanco junto a un hombre que cariñosamente la abraza, le da un beso en la frente mientras comparten una barquilla de helado contemplando el océano en una lejana bahía… y en ese instante, con una nostálgica sonrisa en el rostro, recordó las últimas palabras escritas que recibió de su padre:
“Hola corazón, te envié un correo hace pocos días, no he recibido respuesta, de repente no copié bien tu nuevo correo en Hotmail, por eso utilizo el anterior. Con respecto al viaje tengo que demorarlo porque, como te dije en la última conversación telefónica, estaba un poco malito, las crisis de “angina y el dolor en el pecho” se me estaban presentando diariamente y con períodos muy prolongados de dolor; como no acepté hospitalizarme, la médico me sometió a un tratamiento ambulatorio, dieta y caminatas diarias con lo cual me he sentido mucho mejor. Prometo solemnemente por la memoria de mi abuela Paulina que me voy a portar bien, para terminar mi historia y comenzar otros escritos que tengo en mente, estoy gozando un puyero escribiendo, nunca me había sentido mejor con esa actividad, realmente la estoy disfrutando.
Espero que tus proyectos sigan viento en popa y buscando puerto seguro, qué cosa más grande será saber que te encuentras por el Mediterráneo español o las costas francesas, o de repente degustando una sabrosa salchicha acompañada de una exuberante cerveza en algún pueblito alemán, o disfrutando de una hermosa melodía en un teatro checo o polaco.
No pierdas el sueño, conviértelo en realidad y verás en algún lugar del
camino el sitio donde descansarás, tomarás aliento y rememorarás todo ese ensueño de los años vividos en una grata compañía.
Te quiere tu papá”





6 comments
Criticón says:
mar 5, 2011
Lo que escribió tu viejo en la primera carta, si es textual, es precioso, sabelo. Y guardalo.
Jose says:
mar 5, 2011
Excelente Maya… Simplemente genial… ! Me hiciste pensar mucho… Un beso para ti hermana.
Marysabel De Armas says:
mar 6, 2011
Qué privilegio leer una carta así de tu padre, que blog más hermoso tienes soy amiga de la señora Chava y abrí el enlace… me hizo llorar.
Omaira Contreras D'Elia says:
mar 8, 2011
Maya simplemente me quedé sin palabras!!!
Rudy says:
mar 22, 2011
Sweet post dear. Thank you for sharing. You have uploaded very nice photographs.
marirobu@gmail.com says:
mar 29, 2011
Solo el amor ,trae seres tan especiales y el planificarlos lo completa. Te quiero mas que un monton