Cuando hice el curso de Especialista en Cata, tuve la grata oportunidad de conocer personas de diversos orígenes de España. Lamentablemente no pude recorrer el país, solo estuve en Madrid con una breve visita a Castilla de la Mancha; pero esto no me impidió conocer la cultura, tradiciones y productos de muchas regiones de España. Gracias a mis compañeros pude conocer un poco sobre lugares como Jaén, Andalucía, Gran Canaria, Tenerife, Almuñécar, Marbella, Navarra, Rioja y pare de contar.
Una de las personas con las que compartí en este curso fue Maika Diaz, ella es Química especialista en aceites de oliva y otros productos. Fue quien me adentro en el rico mundo del aceite de oliva, de ella aprendí muchas cosas sobre este tema, aunque siento que lo que me falta por aprender es incalculable. Por eso antes de regresar a Venezuela le pedí que si podía escribiera sobre el aceite de oliva, para seguir aprendiendo a la distancia de una chica cuya pasión por este producto se ve plasmada en el este texto que comparto ahora en este blog, mientras me tomo la Sopa de esparragos frescos que acabo de hacer con un chorrito de Aceite de Oliva Virgen Extra Quercus de Fontana, elaborado en Castilla de la Mancha.
“Escribo desde un rinconcito del primer país productor mundial de zumo de aceituna, pero no os hablo de un zumo cualquiera, no…os hablo de un zumo elaborado con materia prima de primera calidad, es decir, aceitunas frescas en estado de envero, por supuesto procedente del árbol y cuidadosamente llevadas a la almazara en cajas para que no sufran daños en el transporte. Esta fruta tan menuda es procesada obteniendo el líquido o zumo oleaginoso, que tantas bondades posee para nuestra salud, así como para el deleite de nuestro paladar.
Todos somos conocedores, aunque no seamos expertos, de los vinos… cualquier consumidor de a pie sabe que los vinos blancos van con el pescado y que los vinos tintos van mejor con la carne, y a grandes rasgos esto demuestra que el consumidor de la calle tiene “cultura del vino”, aunque sea burda… al menos sabe que hay que combinar vinos y comida para obtener una composición perfecta.
Pero… ¿qué ocurre cuando hablamos de maridar Aceites de Oliva Virgen Extra con los platos?
… Ocurre que el consumidor del que hablábamos, consumidor de a pie, se queda con cara de circunstancia y termina diciendo… ¡Hombre!, es que el aceite… es aceite… ¡ACEITE!
Y hasta aquí mi pena como conocedora y enamorada del Aceite de Oliva Virgen Extra en todo su esplendor, y aquí comienza mi lucha porque el consumidor de la calle cambie ese concepto y humildemente abra sus sentidos para poder conocerlo y apreciar el valor que tiene este Oro Líquido elaborado tanto como monovarietal (de una sola variedad) de picual, hojiblanca, arbequina, cornicabra, picudo, etc, como elaborado con “coupage” componiendo distintos porcentajes de las variedades anteriores u otras muchas existentes que den como resultado un producto excelso para el paladar del consumidor.
Pero no os equivoquéis amigos, si pensáis que conocéis bien un Aceite de Oliva Virgen Extra determinado. Recordad que hablamos de un producto vivo y que nos va a expresar de diferentes formas dependiendo de factores tales como las temperaturas, las lluvias, las horas de sol, el modo de recolección, el cariño puesto en su elaboración,… por tanto tendremos un producto sorprendente cada año. ¡He ahí su gran encanto!”
